La problemática de las especies invasoras.

Uña de gato (Carpobrotus edulis)

Uno de las mayores amenazas para la biodiversidad es la introducción de especies foráneas en hábitats en los que pueden desarrollarse de manera descontrolada. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la coloca en segundo lugar, tras la destrucción de los hábitats, como causa de la destrucción de biodiversidad.

Pero, ¿por qué son tan peligrosas?, ¿cómo puede una sola especie causar la desaparición de decenas de otras? Las repuestas son variadas y los mecanismos por los que actúan diversos, pongamos algún ejemplo.

La introducción de especies exóticas, que en muchas ocasiones son más resistentes que las autóctonas a condiciones extremas, suponen un desplazamiento de las últimas. Así ocurre, por ejemplo, con la uña de gato (Carpobrotus edulis), utilizada profusamente en jardinería durante los años 80 y 90, que una vez naturalizada cubría extensas zonas de suelo sin dejar espacio a otras especies menos vigorosas.

Otro aspecto de la especies invasoras es la competencia por recursos. La caña (Arundo donax), tan habitual en los ecosistemas de rio, consume 10 veces más agua que los bosques de rivera autóctonos. Además de los, en ocasiones, inútiles y costosos intentos de erradicación que acometen los ayuntamientos. 

Son además los ecosistemas dulceacuícolas unos de los más amenazados. Mediático es el caso de la multiplicación explosiva del jacinto de agua (Eichhornia crassipes) en la superficie del Guadiana. Tal es el número de ejemplares que impide el paso de luz al interior del agua, desencadenando la muerte de plantas, algas y animales que necesitan de la misma.

Pero no sólo las plantas exóticas invasoras causan daños en los hábitats. La introducción del polémico Arruí (Ammotragus lervia) como especie cinegética en Sierra Espuña (Murcia) ha producido su multiplicación exponencial y desplazamiento a otros sistemas montañosos de la península. Un número incontrolado de estos grandes herbívoros, muy voraces y sin depredadores, ponen en serio aprieto el crecimiento y desarrollo de especies vegetales en estos hábitats.

Un ejemplo de hasta que punto puede ser desastrosa la introducción de especies exóticas en ecosistemas lo encontramos en la desaparición del cangrejo de río autóctono (Austropotamobius pallipes) a causa de una enfermedad fúngica, afanomicosis, introducida por cangrejos alóctonos de origen americano (Procambarus clarkii y Pacifastacus leniusculus), resistentes al hongo pero portadores de esporas. 

Estos son sólo unos pocos ejemplos de las desastrosas consecuencias de la liberación de especies exóticas con capacidad invasora en los ecosistemas. Aunque no son pocos los intereses económicos en la cría de algunas de ellas. El uso en jardinería de especies exóticas y, sobre todo, las presiones de determinados sectores de la caza y la pesca ponen en jaque la gestión de algunas de estas especies.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Libro recomendado: "La Naturaleza en peligro" de Miguel Delibes de Castro.