Tulipanes para la primera burbuja económica.
Hace dos semanas se habló mucho de los tulipanes (Tulipa spp.). El Real Jardín Botánico de Madrid había cortado los tulipanes de sus extensos jardines y los había donado a los hospitales de la capital. Los visitantes no habrán podido disfrutar de tan maravilloso espectáculo, pero habrán servido para poner algo de luz en estos sombríos días.
El tulipán es una planta bulbosa, es decir, que pasa su fase de reposo vegetativo en la tierra en forma de bulbo. Estos bulbos fueron los protagonistas de la primera burbuja económica de la historia. Ocurrió en Holanda a principios del siglo XVII. En esta época se había convertido en el centro económico de Europa, basado principalmente en el comercio. Apareció una nueva clase social ávida de símbolos de prestigio y poder, y ¿qué mejor que una exótica flor proveniente de oriente medio?
Cientos de variedades de bulbos comenzaron a comprarse y venderse. El poseer la variedad más rara en los jardines de palacios y villas se convirtió en algo más importante que incluso los propios caserones. Pronto se inició un intenso comercio de bulbos donde se pagaban cientos de florines. El más caro llegó a costar 1.000, una cifra nada desdeñable si tenemos en cuenta que el sueldo de un holandés medio llegaba a los 150 florines mensuales.
La cosa se complicó cuando entraron en juego los intermediarios. Comerciantes que no vendían el propio producto, los bulbos, si no que vendían los futuros bulbos que iban a obtenerse en futuras temporadas. Y estos futuros se compraban y vendían incrementando su precio en cada transacción. Se generó un volumen de comercio que no tenía una base física real. Los bulbos no habían producido nuevas generaciones, ni siquiera habían llegado a florecer.
Se había creado la primera burbuja económica de la historia. Y ya se sabe que toda burbuja termina explotando. Una noche, en una de las tabernas en las que se realizaban las compraventas, uno de los lotes se quedo sin vender. Unos bulbos se habían quedado sin comprador. ¿Habían perdido su interés? ¿era rentable invertir en bulbos?. La noticia se extendió rápidamente, los bulbos ya no valían lo que se había estado pagando por ellos. Cientos de futuros ya no valían nada.
Los tulipanes volvieron a ser lo que miles de años habían sido, una preciosa y fugaz flor. Actual símbolo del país holandés, quizá también de la estupidez humana.
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