El árbol piadoso.

Fotografía tomada a mediados de marzo en el Carrascalejo (Bullas),
donde se encuentra una de las mayores poblaciones de esta especie.

No lo hemos visto pero ha pasado. La primavera ha llegado. Por desgracia hemos sido ajenos a lo que en nuestro entorno natural pasaba. La savia a notado la llamada de la estación y, como maná revitalizante, ha puesto en marcha la maquinaria vegetal, encerrada durante meses en las yemas. Entre los milagros que nos trae esta época del año se encuentra la espectacular floración del árbol del amor (Cercis siliquastrum).

Llamado así por su explosiva floración rosa. Brotan flores hasta de su mismo tronco. Como si quisiera embebernos de ese amor a través de su caulifloria. Por si hiciera falta insistir, nos ofrece en sus postreras hojas, una forma acorazonada característica.

Siliquastrum hace referencia a su parecido con el algarrobo y a su facilidad para crecer de forma silvestre. "Algarrobo loco" podría ser otro de sus apelativos.

Aunque no son estos nombres los que más me atraen de esta magnífica especie. También conocido como árbol de Judas, ya que algunas tradiciones afirman que fue en este árbol en el que se ahorcó Judas Iscariote y no en la consabida higuera. Cuenta que en los últimos instantes de la agonía, flexionó su rama, apiadado, para que el desdichado apóstol no sufriera. ¿Qué culpa tenía él de una traición tantos años planificada?


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